29/11/15

Salvavidas

¿Salvavidas o Autolesiones? Muchos vemos el autolesionarse (hacerse heridas con las propias uñas, cuchillos, cuchillas, etc.) como algo gravísimo, como si quisiesen perder la vida (no niego que eso pueda ser), pero sobre todo es una forma de pedir auxilio.

Yo no sabría decir cómo ver cuando alguien se hiere a sí mismo, yo misma tengo a alguien importante en mi vida, a quien veo a diario, y apenas hace unos días me di cuenta. Realmente no me di cuenta, vi las marcas en un descuido suyo. Inmediatamente las tapó y actuó como si no hubiese nada, me quedé estática.

Vale que para esa persona sea una forma de sentirse “mejor”, pero yo sentí que perdí el corazón. No sentí decepción, ni algún otro sentimiento nefasto como si fuese una molestia, sólo me sentí como si no hubiese hecho bien. Yo no sabía que podía estar tan mal como para que llegase a esa situación, no pensé que nuestra fortaleza es distinta, y reaccioné. Me dije que tenía que animarle, le hice prometer que no lo volvería a hacer y le di mi confianza, pero lo único que dejé de permitirle es que cerrase la puerta. Esa puerta de la habitación en la que se puede encerrar y también es llamada soledad. Al final después de pensarlo, vi que lo mejor era que lo contase.

Hice que lo contase, pero al principio me preguntaba si hice bien al provocar aquello. Cada vez que lo recuerdo pienso que hice bien, porque no creo que yo hubiese podido ayudarle sola, hay muchas situaciones que le podrían provocar recaídas, y yo no sabría detenerlas (igual que muchos otros).

Opino que en una situación así una persona externa (la que no se corta) no debería gritar, ni hacer meter en bucles a la persona en cuestión, porque eso puede producir que se frecuente más. Llevarle de inmediato a un lugar en el que le puedan ayudar, y confiar en que podrá salir. El apoyo y la confianza es una gran ayuda.

Mi conclusión de este tema, que en un primer momento esta situación no es mala, pero con el tiempo perjudica la salud, y que sobretodo es una forma de decir "Ey, estoy aquí, ayúdame no sé que hacer", pero que por distintas circunstancias nunca llegaron a ser palabras.



"Gente en quien confiar y en la que apoyarse es la verdadera fortaleza del corazón".

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